Comer color+vida = salud

Como seguramente ya sabrás, según la medicina tradicional china, la medicina ayurveda y la macrobiótica, la nutrición es uno de los pilares fundamentales para tener una buena salud (los otros dos son tener unos nos hábitos de vida saludables y gestionar adecuadamente las emociones).

La nutrición para cualquiera de estas tradiciones se basa en dos premisas, que a su vez están estrechamente relacionadas entre sí: COME COLOR y COME VIDA. La naturaleza, de la que procedemos y formamos parte, nos proporciona todo lo que nuestro cuerpo necesita para estar sano: cereales, legumbres, verduras, frutas, semillas, frutos secos, proteína de origen animal (en cantidades sostenibles), etc. Y a su vez, la naturaleza tiene una increíble variedad cromática, variedad que observamos sobre todo en las plantas. Esa variedad es cambiante, por ejemplo, de estación a estación o de un lugar geográfico a otro. Por tanto, cuando nuestra alimentación es esencialmente ecológica, basada en productos naturales, de proximidad y de temporada le estamos dando a nuestro cuerpo la mejor gasolina que puede recibir. El resto depende del conductor…

Según la medicina tradicional china, de la que proceden el resto de medicinas orientales, cada órgano del cuerpo está relacionado con uno de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal o agua), con una emoción y con un color. Conocer esta interrelación nos ayuda a entender mejor como funciona nuestro cuerpo, qué necesidades o carencias puede tener en cada momento del año y de la vida y porqué comer color y comer vida es tan importante.

Amarillo – Tierra

El color amarillo (y anaranjado) estimula el bazo-estómago y el aparato digestivo en general.

Es el color de casi todos los cereales, pero sobre todo del maiz y el mijo. También es el de las semillas como el sésamo. Las verduras de raiz como la zanahoria o el boniato también están asociadas al elemento tierra.

El elemento tierra es el elemento central en medicina china porque es determinante para que todos los demás estén en equilibrio (como una buena digestión es básica para que el resto de órganos funcionen bien). Las verduras de raiz nos dan estabilidad, arraigo y estructura, como lo hace la tierra. Los cereales nos proporcionan energía continuada y, gracias a eso, mejoran el rendimiento y la concentración. El color naranja se asocia además a la apertura, el optimismo y la alegría (no por casualidad es el color del segundo chakra, el chakra de la creatividad).

Verde – Madera

El color verde favorece el hígado y la depuración.

Es el color de casi todas las verduras de hoja, como los berros, las espinacas, las acelgas, las alcachofas, la col kale, el brocoli, etc. Es el color de la primavera, cuando florece la vida.

El verde, el color de la naturaleza por excelencia, es un color relajante y terapéutico. Limpia y depura. Es también el color de la armonía y el amor, en sentido espiritual, que da paz y tranquilidad. De hecho, es el color del cuarto chakra, asociado al corazón.

Rojo – Fuego

El color rojo fortalece el corazón y refuerza el sistema inmunitario.

De color rojo tenemos el tomate, las fresas y frutos rojos en general, y la remolacha, entre otros. Son básicamente verduras y frutas de verano.

El rojo simboliza la vitalidad, la pasión, la sexualidad, la autoafirmación, la determinación, la transformación y la confianza en uno mismo. Es el color del primer chakra, el más terrenal. Sin él, la energía no podría fluir hacia arriba por el resto de chakras.

Blanco – Metal

El color blanco limpia los pulmones y calma las emociones.

Blancos son el arroz, el nabo, la coliflor, las cebollas, los puerros, etc.

El blanco simboliza la pureza, la perfección, la unión y la totalidad, pues es la suma de todos los colores. De hecho, Favorece la apertura de la conciencia y apoya los procesos de depuración. En la mesa da confianza, seguridad y tranquilidad.

Negro – Agua

Fortalece los riñones y da vitalidad. Conviene reforzarlos sobretodo en invierno

De este color son, en general, las algas, algunos cereales como la quinoa negra o el arroz negro, los frijoles, el sésamo negro, etc. Muchos de los alimentos negros se pueden considerar “superalimentos”, al ser muy ricos en minerales y oligoelementos.

El negro está relacionado con la noche, entendida como ausencia de luz, que es una característica del invierno. También está relacionado con el poder.

Esta interrelación tan estrecha y profunda entre los órganos del cuerpo, los elementos, las emociones y los colores (entre otros factores, entre los que podríamos destacar los planetas a través de la astrología) es lo que más me fascinó cuando empecé a conocer la perspectiva holística de la salud. Hoy, después de varios años investigando, aprendiendo y cuestionando creencias muy arraigadas (creo que nunca dejaré de hacerlo), me sigue fascinando. Si para ti es un tema aún inhóspito, espero haber contribuido con este post a picar al menos un poco tu curiosidad porque si abres bien los ojos alcanzarás a ver mucho más…

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