En Navidades se puede comer de forma saludable

Ya estamos en plena vorágine de Navidades, de comidas familiares, cenas con amigos, turrones, polvorones, brindis…. Las Navidades son las fiestas más largas del año y las que más despliegue gastronómico comportan.

De hecho, la razón por la que la comida en Navidad es tan importante es doble: por un lado, refuerza los lazos de unión con los nuestros, ya sea la familia, los amigos o un grupo y, por otro, es el símbolo de la opulencia, la distinción entre lo cotidiano y lo festivo. Antiguamente, muchos de los alimentos que se consumían en Navidad no se consumían el resto del año, por eso se disfrutaban tanto. Además, la gastronomía navideña simboliza el amor y la calidez. Es una cocina elaborada, a fuego lento, como se hacía antiguamente, de aromas que impregnan toda la casa, que nos transportan a la infancia…

Con ese espíritu, la comida de Navidad no solo nos alimenta el cuerpo, sino también el corazón y el alma. Sin embargo, en la actualidad las comidas navideñas han perdido en gran parte ese significado, reduciéndose a comidas copiosas, sin tradición, a menudo en restaurantes, con alimentos muy procesados y muy poco saludables, con las que el cuerpo, lógicamente, acaba resintiéndose ¿Acaso nos sentimos en plena forma el día después de una comilona?

Lo cierto es que las condiciones en las que vivían nuestros abuelos y antepasados también han cambiado y, por tanto, las necesidades físicas y energéticas ya no son las mismas: la mayoría de nosotros no trabajamos en el campo, no necesitamos las cantidades de grasa que antiguamente se necesitaban para poder soportar el duro trabajo del campo y el frío, disponemos de calefacción, de ropa de abrigo adecuada…Naturalmente, no podemos seguir comiendo igual.

En Navidades, se puede disfrutar del placer de comer y, a la vez, hacerlo de forma saludable. La receta es sencilla, tan solo hay que mezclar un importante dosis de consciencia, con varias tazas de amor, ilusión y alimentos sanos y naturales.

Por ejemplo, yo preparé para el día de Navidad, como entrantes, esta sencilla ensalada de rabanitos escaldados con aliño de mostaza y umeboshi y esta bandeja de tapas a base de tostadas con hummus de azukis y remolacha, germinados de alfala y semillas de calabaza y de crackers de maiz con crema de queso vegano y sésamo negro.

Mis invitados, que no son eran veganos, quedaron tan sorprendidos y encantados que quisieron repetir!

A continuación serví un sencillo guiso de judías verdes con cebolla, tomates cherry y orégano y un risotto de calabaza con setas y tofu ahumado (una variante del risotto vegano de shitake y calabacín). Lo acabaron todo e incluso rebañaron los platos. Finalmente, como postre, comimos una crema de peras y almendras como la que os muestro.

Después de un pequeño paseo todos juntos para tomar el aire y bajar la comida, aún tomamos unas tartaletas raw de frambuesas y algunos otros dulces navideños.

Y la velada terminó entre risas, abrazos y todos satisfechos del día y de la comida.

Si comes fuera te recomiendo entonces comer pausadamente y en cantidades moderadas, elegir los alimentos más saludables, intentado evitar los excesos de proteina animal, azúcares y alimentos procesados, y compensar la comida con alimentos más ligeros y alcalinizantes en la cena y al día siguiente.

Por tanto, disfrutar del placer de comer en Navidad no es incompatible con hacerlo de forma saludable. Solo es cuestión de proponértelo…

Imprimir
No hay comentarios

Enviar un comentario

Uso de cookies

Bienvenido/a, estás en TEDEKOKO. Esta página web utiliza cookies para que tu visita sea perfecta. Si continúas navegando estarás dando tu consentimiento al uso de dichas cookies. Consulta aquí nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies