Crema de zanahoria y calabaza con jengibre

Me encantan las cremas de verduras porque sientan estupendamente: calientan y reconfortan en invierno e hidratan en verano. Además, les puedes dar los matices que quieras porque puedes crear múltiples versiones con tan solo cambiando un ingrediente o añadiendo alguna especia o hierba. La base de mis cremas de verduras es siempre la cebolla, la “humilde reina de las verduras” por sus extraordinarias cualidades culinarias y nutricionales. Una buena base de cebolla hace que no necesites añadir  caldo de verduras, nata o queso para tener una crema excelente, con un increíble sabor y una textura muy cremosa.

Esta crema que os presento es una variación de la crema de calabaza, boniato y lentejas rojas. Le he añadido zanahoria y, en vez de curry, he utilizado un poco de jengibre. El resultado es espectacular: amablemente dulce y ligeramente picante a la vez. Es una crema típicamente otoñal pero yo la como todo el año porque me encanta y porque me sienta estupendamente. Según la medicina tradicional china nutre el elemento tierra, que es el elemento central que afecta a todos los demás.

En jengibre es un alimento excepcional. Aunque ahora empieza a estar de moda, se consume desde hace más de 5000 años y tiene unas propiedades terapéuticas increíbles. La medicina tradicional china y la medicina ayurvédica utilizan la raiz del jengibre para preparar numerosos remedios naturales y enriquecer multitud de platos.

El jengibre va bien para muchas cosas:

  • Para el sistema respiratorio. En concreto, ayuda a combatir los síntomas de la gripe, el resfriado y cualquier afección respiratoria, porque al ser un picante, ayuda a expectorar y además calienta el cuerpo.
  • Para el sistema digestivo. Ayuda a reducir las náuseas y el estómago revuelto y también se usa en casos de indigestión.
  • Para combatir los virus y reforzar el sistema inmunológico.
  • Para el mal aliento, siendo un remedio natural muy efectivo para eliminarlo.
  • Para la hinchazón y los dolores de la artritis debido a su acción antiinflamatoria y analgésica.

Además:

  • Tiene un efecto estimulante y vitalizante.
  • Estimula la circulación de la sangre, por lo que ayuda a prevenir varices y venas varicosas.
  • En pequeñas cantidades, estimula el apetito por lo que les va muy bien a las personas que necesitan ganar peso.
  • Y al mismo tiempo les va bien a las personas que necesitan o desean adelgazar porque les ayuda a quemar grasas.

Como curiosidad, en ayurveda tradicional al jengibre se le llama la “Medicina Universal” porque va bien para casi todo. En mi cocina indiscutiblemente es un “must”!

Si pruebas esta deliciosa y original crema de verduras escríbeme y explícame si te ha gustado:)

RECETA

Crema de zanahoria y calabaza con jengibre

Una crema deliciosamente original y muy fácil de preparar que calienta y reconforta.

Raciones: 4
Tiempo de preparación: 40

INGREDIENTES
  • 2 cebollas
  • 2 zanahorias
  • 1/4 de calabaza
  • Opcionalmente, un puñado de lentejas coral
  • Un trocito de jengibre
  • 3 vasos de agua
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Semillas de girasol y piñones para decorar
PREPARACIÓN
  1. Corta las cebollas en plumas y saltéalas durante unos 10 minutos con un chorrito de aceite y una pizca generosa de sal. Cuando la cebolla ya no pique, baja el fuego, tapa la olla y deja pochando unos 20 minutos.
  2. Entretanto, corta las zanahorias a rodajas o según el método rodado y la calabaza a cuadros. Cuando la cebolla esté pochada añadelas a la olla con otra pizca de sal. Añade el jengibre cortado finito y dale unas vueltas para que las verduras suden.
  3. Al cabo de unos minutos, cuando las verduras estén brillantes, añade el agua, las lentejas y deja hirviendo 20 minutos.
  4. Tritura la crema y sírvela con unas semillas o unos frutos secos tostados (siempre mejor tostados en casa).
  5. A disfrutar de esta crema maravillosa!
NOTAS

Las lentejas rojas dan más sabor y añaden nutrientes a la crema, pero si no tienes no pasa nada, sin ellas queda muy rica igualmente.

Para tostar las semillas de girasol o los piñones, lávalos primero, ponlos en una sartén al fuego y deja que se tuesten poco a poco, sin que se quemen. Las semillas necesitan unos minutos y se nota porque cambian ligeramente de color y por el aroma. Los piñones necesitan algo más de tiempo. Estarán listos cuando  se hayan tostado ligeramente y desprendan un suave olor a tostado.

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