La cocina de primavera

La primavera es la efervescencia de la vida, una etapa de crecimiento, de apertura y de expansión, no solo a nivel físico, sino también en el plano mental y emocional. Después de varios meses de frío en los que nos hemos recluido en nuestra cueva (interior y exterior), la vida se despierta, emerge con fuerza hacia arriba, todo se llena de vivos colores y todo empieza a moverse alrededor. La primavera incita a iniciar nuevos proyectos que ya tenían sembrada su semilla y a emprender nuevos caminos. La primavera es aire fresco, son ideas frescas. Si estamos en equilibrio (y ahí juega un papel fundamental la alimentación) tendremos la capacidad de aprovechar esas fuerzas para emprender el camino que realmente queremos, por muy difícil que parezca, y la paciencia y el coraje suficientes para sortear las posibles dificultades que nos podamos encontrar en el trayecto.

Nuestra alimentación, tanto por el tipo de alimentos, como por el estilo de cocción de éstos, debe ser acorde con esa tendencia de expansión de la naturaleza. De esa manera, nos ayudará a salir del letargo y la quietud del invierno, activándonos, y nos ayudará también a depurarnos, a eliminar las toxinas que se han quedado almacenadas en el cuerpo durante el invierno. Para que la energía empiece a fluir de nuevo, como los ríos en primavera, la alimentación debe ser un poco más fresca (sin que nos enfríe) y más ligera.

El órgano del cuerpo asociado a la primavera es el hígado (órgano vinculado al elemento madera en la medicina tradicional china), el color es el verde, el factor medioambiental es el viento y los sabores el ácido y el picante, que son los que deben estar más presentes en nuestra alimentación (y recuerda que son picantes, no solo el chile y la pimienta de cayena, picantes extremos que solo toleran bien ciertas personas, sino también verduras como la cebolla, hierbas como la menta y especias como el clavo, la canela y la mostaza).

Los alimentos y estilos de cocción de la primavera

¿Qué alimentos nos conviene más tomar en esta época?

  1. Cereales: te aconsejo disminuir un poco el consumo de cereales integrales, que tienen una energía muy concentrada, e incorporar cereales más ligeros, como el arroz de grano largo o basmati y la cebada (ésta última contiene gluten). También es buena época para la pasta, el mijo y la polenta.
  2. Legumbres: conviene reducir un poco su consumo, sobre todo en forma de guisos. Puedes optar por platos con legumbres más ligeros, como ensaladas, hummus o patés o incorporarlas una vez cocidas a salteados de verduras. Especialmente recomendables en esta época son las lentejas verdes, la lentejas coral, la soja verde y los guisantes.
  3. Verduras: es el momento de aumentar el consumo de verduras de hoja verde que ayudan a depurar. De hecho, la primavera es la estación de la mayoría de ellas, como las espinacas, las judías verdes, los tirabeques y los espárragos verdes.
  4. Fruta: conviene que aumentes un poco el consumo de fruta fresca, ya que en invierno, en general se debe reducir. Con la primavera llega una gran variedad de frutas, como los albaricoques, las ciruelas, los nísperos, las fresas y las cerezas. Aprovecha esa riqueza. En cualquier caso, es mejor tomar la fruta fresca a media mañana, no después de las comidas.
  5. Algas: aprovecha el poder depurativo y desintoxicantes de las algas en esta época añadiéndolas a ensaladas y salteados.
  6. Semillas, frutos secos y aceites: con la entrada del calor debemos ir reduciendo (pero nunca eliminando) la cantidad de grasa en la dieta, aunque sean grasas saludables. La primavera es la mejor época para consumir semillas (siempre tostadas) y aceites a base de semillas, como el aceite de sésamo o linaza. Una buena fuente de grasas saludables que podemos empezar a incorporar a la dieta son los aguacates.
  7. Germinados: los germinados son el alimento que mejor representa la primavera. Conviene, por tanto, aumentar su consumo en esta época (los puedes encontrar de alfalfa, de lentejas, de brócoli, de rábano, de fenogreco, etc).
  8. Fermentos: son estupendos en esta época para ayudar a depurar el organismo y a tener un flora intestinal sana. Fermentos ideales en esta época son el chucrut y los pickles (siempre caseros porque los procesados, si están pasteurizados, no son alimentos probióticos).
  9. Condimentos: te recomiendo aumentar los condimentos con sabor ácido, como el vinagre de arroz o de manzana y el limón, que además es un potente antioxidante.

Igualmente, los estilos de cocción en primavera deben ser un tanto frescos y ligeros, como lo son el escaldado, el hervido, el vapor o el salteado corto. Al principio de la primavera deberíamos seguir con alguna cocción de invierno (por ejemplo, estofados), ya que sigue haciendo frío y necesitamos mantener el calor corporal, pero es importante ir introduciendo -poco a poco y en función de la intensidad del cambio de estación- las cocciones más primaverales para ir “abriendo” el cuerpo, que durante el invierno ha estado cerrado.

Otras prácticas recomendables en primavera

La primavera es momento para limpiar y para deshacernos de lo que hemos acumulado y ya no necesitamos o de lo que no nos pertenece. Es momento de hacer una limpieza profunda a nivel físico, mental y emocional. Te recomiendo empezar por tu armario, seguro que hay cosas que puedes tirar, reciclar, regalar o vender, y verás qué satisfacción que da!

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