Lo que debemos comer las mujeres para estar radiantes

Este artículo va especialmente dedicado a las mujeres que desean estar radiantes (por dentro y por fuera) y que se sienten orgullosas de su feminidad, de aquellas mujeres que cuidan su salud y que aspiran a convertirse en la mejor versión de sí mismas, física, mental y emocionalmente. Porque eso depende en gran medida de su alimentación.

Resulta una obviedad, pero físicamente los hombres y las mujeres somos diferentes. Los órganos sexuales nos delatan: en nosotras, escondidos en nuestro interior, en ellos proyectados hacía el exterior. Nuestro cuerpo está preparado para engendrar vida y albergar un bebé durante nueve meses hasta que esté lo suficientemente desarrollado como para tener una vida autónoma fuera de nuestro cuerpo. Ese milagro de la naturaleza solo es posible gracias a la enorme cantidad de energía que el cuerpo femenino puede acumular en su interior. Es porque ha sido diseñado para eso, a diferencia del cuerpo masculino.

Os hago esta reflexión básicamente para demostraros que esa diferencia energética entre hombres y mujeres, expresión de la polaridad yin-yang en el universo, explica porqué las mujeres no debemos alimentarnos igual que los hombres si queremos conectar con nuestra verdadera naturaleza femenina y estar “bellas” – en en sentido más amplio del término- a cualquier edad, por dentro y por fuera.

Si el cuerpo femenino tiende a concentrar energía en su interior, lógicamente la alimentación deberá compensar dicha concentración mediante alimentos que ayuden a dispersar esa energía en vez de concentrarla aún más. Dichos alimentos son básicamente alimentos de origen vegetal combinados con alimentos que aporten ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales. Los alimentos que, en cambio, concentran la energía son la sal, los productos procesados elaborados con harinas y los alimentos de origen animal, como la carne, la leche (y los derivados de la misma), los huevos y los embutidos. Una mujer que coma mucha proteína animal cogerá más fácilmente volumen en el abdomen y la parte inferior de su cuerpo, volviéndose más rígida y tensa física, mental y emocionalmente.

A partir de los 35 años y, sobretodo, con la menopausia es cuando el efecto de llevar una alimentación basada en la proteína animal, con exceso de sal y con poca verdura se nota aún más. Y es con la menopausia porque en esta etapa las mujeres dejamos de perder parte de nuestra sangre, dejamos por tanto de “descargar” energía y, consecuentemente, la energía se queda atrapada en nuestro cuerpo, concentrándose aún más en el vientre. Por esa razón muchas mujeres cogen peso y volumen en el abdomen después de los 50, cuando llevando una alimentación equilibrada no debería ser así.

Igualmente y por la misma razón, justo antes de la menstruación y, por tanto, de la “descarga” energética, las mujeres no deberíamos tomar alimentos de origen animal ni exceso sal, ya que ello puede provocar que la menstruación sea dolorosa, especialmente en mujeres con menstruaciones abundantes. Muchos de los casos del llamado “síndrome premenstrual” (conocido con las siglas “SPM”) -cuyos síntomas más comunes son la inflamación de los senos, la distensión abdominal, la retención de líquidos, el dolor de cabeza, la irritabilidad y los cambios de humor- se podrían resolver fácilmente con la alimentación, sin necesidad de medicamentos.

Por tanto, si las mujeres queremos estar bellas, radiantes y ser femeninas, tengamos la edad que tengamos, nos conviene más tomar proteína vegetal, como es la proteína de las legumbres, el tofu, el seitán o el tempeh, verduras en abundancia y, por supuesto, cereales, semillas, algas, germinados y fermentos. Los patés o dips vegetales como el de remolacha y el de chirivía y romero y los hummus, como el de alubias y calabaza y de azukis y remolacha, son una estupenda opción. En función de la constitución de la mujer, especialmente si es de constitución delgada, podría ser recomendable consumir algo de pescado y ocasionalmente algún huevo, aunque no antes y durante la menstruación. Durante la menstruación sería incluso recomendable aumentar un poco la ingesta de azúcares naturales, comiendo más verduras de raíz (boniatos, remolacha, zanahorias, calabaza, etc.) o incluso algún postre saludable que no contenga azúcares refinados (en esta web tenéis muchos ejemplos, como la crema de peras y almendras, el crumble de manzanas y plátano, las peras al mosto, la compota de calabaza, etc.).

Y si quieres tener una piel bonita, además alimentos que contengan vitamina C  y/o vitamina A, como las fresas, te aconsejo que tomes alga nori e infusiones de cáscara de mandarina de manera regular. Las enormes propiedades de la cáscara de mandarina, sometida previamente a un proceso de secado, han sido estudiadas por la medicina tradicional china. En tiendas de productos orientales se puede encontrar. Y por supuesto, evita largas exposiciones al sol en las horas de máxima radiación (eso solo hará que te salgan arrugas y tu piel envejezca prematuramente)  y toma abundante agua, sobre todo en verano, para tener una piel hidratada.

Tampoco a los hombres les conviene tomar proteína animal, pero para estar energéticamente equilibrados necesitan menos verdura, más proteína, más sal y menos azúcares. Por tanto, no se trata de comer diferente, sino de repartir la comida y aliñar los platos en diferente proporción.

Te invito a que pongas en práctica estos consejos durante unas semanas y que me cuentes cuales han sido los resultados…Y si quieres saber más sobre este tema, escucha el podcast del programa Salud, Dinero y Humor de Radio Despí (107.2 FM) en el que hablé sobre este tema.

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